Puntos para una reflexión personal y/o comunitaria

Los cuatro pasos que se proponen a continuación pueden servir para una reflexión personal. Posteriormente, se puede organizar un espacio comunitario para compartir y celebración.

1. Consideración

Los años de San Benito y Santa Escolástica en Nursia nos invitan a reflexionar sobre las raíces de nuestra vocación monástica.

Raíces en la tierra, en la familia, en la vida religiosa de la parroquia y en la escuela. Raíces en el dinamismo del bautismo.

Dediquemos un momento para recordar lo que hemos recibido, a las personas y a las comunidades que han sido importantes para nosotros.

2. Acción de Gracias

Tomemos conciencia de todo lo que hemos recibido. Nuestra vocación y nuestra fidelidad son, en gran medida, fruto de experiencias iniciales, de una herencia, en un contexto de transmisión de la vida que nos remonta al Padre.

Dedica un momento a dar gracias, nombrando a las personas que han sido la presencia del Padre en nuestro camino.

3. Sanación

Nursia no era, desde luego, un mundo perfecto. Las familias y las comunidades que nos permitieron crecer en nuestra vida cristiana también estaban marcadas por el pecado.

Tómate un tiempo para entregar los recuerdos dolorosos a la misericordia divina y desactivar los mecanismos de defensa y las reacciones que, instintivamente, hayamos activado instintivamente para responder a ellos. Renueva tu decisión de optar por el perdón y la vida.

4. Liberación

El bautismo ha sembrado en nosotros las semillas de la santidad, que consiste en participar lo más plenamente posible en la vida divina.

Dedica un momento a pedirle al Espíritu Santo que libere las energías de la vida divina en nuestros corazones y en nuestras comunidades.