En 2029, los benedictinos de todo el mundo se reúnen para celebrar los 1500 años de una tradición viva cuyas raíces están en el Evangelio.

Alrededor del año 529, San Benito estableció una comunidad en Monte Cassino que se convertiría en la base de la vida monástica benedictina. Casi 1500 años después, ese mismo estilo de vida continúa en monasterios de todos los continentes. El Jubileo Benedictino 2029 marca este hito no como la celebración de un lugar, sino de toda una familia. Es una invitación global al recuerdo, a la reflexión honesta y a una visión esperanzadora del futuro.

El Jubileo no es un ejercicio de nostalgia. Las comunidades benedictinas de todo el mundo se enfrentan a preguntas reales sobre su futuro. Los monasterios están envejeciendo, algunos están cerrando y el mundo al que sirven ha cambiado hasta quedar irreconocible. Al mismo tiempo, existe un creciente interés por lo que ofrece precisamente la vida benedictina: tranquilidad, comunidad, arraigo y una vida orientada hacia algo más allá de sí misma. El Jubileo es una oportunidad para afrontar estas realidades con honestidad y redescubrir lo que 1500 años de perseverancia tienen que enseñarnos sobre la esperanza.




El camino hacia el Jubileo se desarrolla cada año a través de cuatro monasterios, cada uno de los cuales propone un tema de esperanza arraigado en la vida de San Benito. En Nursia, en 2026, despertamos en el recuerdo y la gratitud. En Roma, en 2027, escuchamos a Dios, a la Iglesia y al mundo con valentía. En Subiaco, en 2028, crecemos a través de la lucha, el cambio y la escuela del servicio al Señor. En Montecassino, en 2029, florecemos en santidad y servicio, renovando nuestros monasterios como lugares duraderos de esperanza para la Iglesia y el mundo.
Los benedictinos no hacen los mismos votos que otras órdenes religiosas. El primer voto es la estabilidad: un compromiso con un lugar, una comunidad, para toda la vida. Ese arraigo no es una limitación. Es lo que permite a los monasterios convertirse en algo poco común en el mundo moderno. Lugares de auténtica tranquilidad, acogida y encuentro con Dios. «Lugares de Esperanza» habla de lo que estas comunidades han sido desde el año 529 y de lo que siguen siendo. No son reliquias de una época pasada, sino espacios vivos donde se practica la esperanza a diario y se ofrece gratuitamente a todos los que cruzan su puerta.

La historia de la vida benedictina se extiende a lo largo de quince siglos, pasando por la caída de imperios, la construcción de universidades, la destrucción de la guerra y el renacimiento silencioso de comunidades que se creían perdidas. No es la historia de un solo monasterio, sino de miles, que abarcan todos los continentes y casi todas las culturas de la tierra.


Visita un monasterio benedictino cercano o planifica un viaje más largo. Solicita un pasaporte de peregrino y colecciona sellos en cada lugar de esperanza que encuentres por el camino.

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