El monasterio, fundado por el mismísimo Santísimo Patriarca a principios del siglo VI bajo el título, al parecer, de San Silvestre, Papa, es el único que queda de los trece monasterios erigidos por el mismo Santo Padre en el valle de Subiaco. Por su parte, el ascetario de la Sagrada Gruta se convirtió en monasterio a finales del siglo XII.