Monasterio fundado en el año 1018 por el obispo Hildebrando junto a las reliquias de San Miniato Mártir, con el beneplácito del emperador Enrique II; confiado a los monjes olivetanos por el papa Gregorio XI en el año 1373; suprimido en el año 1553; restaurado en el año 1924; y restituido a su antiguo título de abadía en el año 1952.