Bienvenidos al Real Monasterio de Santa María de El Paular, situado en el hermoso valle de Lozoya, a los pies de la Sierra de Guadarrama. Fundada en 1390, esta querida comunidad benedictina les da una cálida bienvenida.
Dirección
Carretera M604, km 26,700
Monasterio El Paular, Rascafría
Madrid, 28740
España
El 29 de agosto de 1390, Juan I, Rey de Castilla, ponía la primera piedra a la futura cartuja, la primera en el reino de Castilla y la sexta en España. Pero con la guerra de la independencia a principios del siglo XIX y más tarde la desamortización de 1835, la vida religiosa se interrumpe. En 1844 el Excelentísimo Señor Don Rafael Sánchez Merino compra por 40.000 duros el recinto monástico y es el Estado 20 años más tarde quien se lo compra a esta familia por 60.000 duros.
La vida religiosa vuelve otra vez, pero de manos de Franco. En 1942, en un viaje a Cataluña y hospedándose en Monserrat, le gusta tanto el ambiente religioso que allí había que decidió trasladarlo a Madrid y elige la Cartuja de El Paular, que en esos momentos se encontraba deshabitada. Se lo ofrece a sus legítimos dueños, los cartujos, que lo rechazan. La cartuja es ofrecida a una comunidad de benedictinos en La Rioja, “La Abadía de Valvanera”, cuyos monjes llegan a El Paular el 20 de marzo de 1954.
Eventos
No se han encontrado elementos.
Quédate
Hasta marzo de 2011, el Monasterio de El Paular ha contado con un alojamiento solo para varones, empleando unas habitaciones integradas en la zona de clausura de la comunidad. De ahora en adelante el monasterio cuenta también con un grupo de habitaciones, fuera de esta clausura, donde acoger tanto a hombres como a mujeres que deseen compartir una experiencia monástica.
La Comunidad benedictina abre las puertas a la sociedad actual con la puesta en funcionamiento del alojamiento monástico dirigido a hombres y mujeres. Brinda un espacio de paz y sosiego donde compartir con los monjes su experiencia de oración, recogimiento y silencio. Posibilita conocer desde dentro la vida del monasterio, participando en la misma, sin alterar la vida de la comunidad. Para ello es importante que los huéspedes respeten una serie de normas de obligado cumplimiento; los huéspedes compartirán espacio con los monjes en la capilla, el refectorio y el claustro.
El alojamiento está abierta tanto a personas individuales como a grupos que deseen pasar unos días de recogimiento y oración. La estancia será de un mínimo de tres noches y un máximo de doce. La permanencia en el alojamiento se rige por unos horarios estrictos, que sigue la comunidad benedictina, y que los huéspedes deben asimismo mantener (entradas y salidas del recinto, rezos y comidas).
El monasterio, del que forma parte el alojamiento, es un recinto sagrado donde debe reinar en todo momento el silencio; esta exigencia nos obliga a excluir a los niños menores de catorce años entre nuestros huéspedes. Uno de los propósitos del alojamiento es que los huéspedes puedan conocer íntimamente la vida contemplativa, por lo que es necesario acudir a tres de la horas monásticas más importantes del día: Laudes a las 8h de la mañana, Sexta a las 14h y Vísperas a las 19:30h. No obstante, invitamos a los huéspedes a asistir al resto de los rezos.
Reza
Mañanas a las 06:30,
Lectio Divina (meditación en la celda) a las 07:00,
Laudes, desayuno y trabajo a las 08:00,
Sexta, almuerzo y recreo a las 14:00,
Descanso y silencio a las 15:00,
Trabajo a las 16:00,
Lectio Divina (meditación en la celda) a las 19:00,
Vísperas y misa, cena y recreo a las 19:30,
Completas y silencio a las 22:00.