Monasterio fundado en el siglo XIV por los monjes cartujos gracias a la benevolencia de los reyes de Castilla, que alcanzó su máximo esplendor bajo la Regla de San Bruno. En el siglo XIX quedó abandonado a causa de la persecución religiosa. Finalmente, fue restaurado por los monjes de Valvanera y erigido en priorato en el año 1957.