Según los registros, en el año 1155 Enrique II de Babenberg encomendó la abadía a los monjes escoceses. En el año 1418, por orden del duque, se introdujeron monjes del monasterio de Mellicense, y los escoceses regresaron a Ratisbona, de donde habían sido llamados anteriormente. Durante ese tiempo, el monasterio siguió funcionando sin ser suprimido.